
En la vida hay señales de todo tipo; de alerta, sonoras, de tráfico, las del corazón, las de la bruja Lola cuando te echa las cartas...en fin que estan por todos lados, y basta que uno este receptivo y sienta la suficiente curiosidad por interpretarlas para que ZAS! se hagan presentes y no admitan excusa.
La señal de mi vida en estos meses no es nada del otro mundo, no me advierte de grandes cambios, ni anuncia cataclismos universales. Es apenas un impulso, un deseo, una pequeña necesidad...
Fue una amiga la que me puso sobre aviso "!!que te pasa que te dedicas a achuchar a todo bicho viviente!!" " !parece que te has apuntado a una terapia interpersonal de esas con-tacto!" y demás gracietas varias.
Pero no dije nada porque sentí que daba en el clavo.
Algo me pasa que no es evidente, algo sutil pero tan importante que me está haciendo recapacitar mucho más allá de los últimos meses.
Es algo sencillo por lo demás y facil de cumplir y supongo que no demasiado vergonzante....
Si me encontrais por ahí !! haced caso de las señales!!

La noche tiene algo mágico, liberador, salvaje, algo que a nuestros ojos la dota de un atractivo magnetico irresistible.
Comentabamos todo esto el otro día en el blog de una amiga tras una incursión, más o menos tímida, en su hipnotico abrazo.
Pero ahora no estoy aquí para hablar de todo esto, necesito desenmascarar al monstruo que se esconde más allá de las risas y la música incesante. Al siniestro demonio que descansa bajo mi cama y que aguarda mi sueño.
Ese que ahora mismo se adueña de mi.
La sábanas que me cubren ya no me confortan, son ásperas, duras, aprisionan mi cuerpo.
La almohada está llena de aristas y la luz que penetra tras la persiana mal cerrada no arrulla, me ciega.
He probado mil posturas y en ninguna encuentro sosiego, paseo, me estiro, bebo agua, visito el cuarto de baño por decima vez.
La oscuridad me envuelve, es densa, me ahoga. Mis ojos no encuentran descanso tras mi párpados cerrados.
El silencio ya no es refugio a mi cansancio sino recuerdo de que más alla de esta habitación todos durmen o sueñan o hacen el amor, mientras yo,tendida, cuento las horas burlonas parpadear.
He pasado tantas veces por esto ya, pero siempre es nuevo.
Nunca recuerdo que al final uno acaba durmiendo, nunca recuerdo lo trucos del insomnio pasado, las chispa que apaga mis miedos.
Otra vez tengo ideas brillantes, definitivas, resuelvo conflictos imposibles y decido lo indecidible. Otra vez caigo en la misma trampa y olvido que mañana en cuanto se haga de dia no seran más que ilusiones, locuras brillantes o lo que es peor, delirios sin cura.
No puedo dormir y sufro y protesto y consigo seguir sin poder dormir.
Necesito una mano, un cuerpo, tu voz para aferrarme a la vida, para no sentir que muero.
Siento un terrible vacio a mis pies, insondable y sereno y tengo miedo.
Repaso silencios, imagino palabras, veo una y otra vez como en una pelicula aquello que temo, pero no sirve de nada.
Y entonces, aunque sólo sea a veces, se hace la calma. Se apagan las voces y recuerdo eso y solo eso que convierte la lucha en derrota y me entrego. Ahora duermo. Por fin me duermo.

Por esta noche y sin que sirva de precendente, voy a dar rienda suelta a mi lado más romántico, y dedicar, a cierta persona, un momento del cine que para mi supuso el descubriento del amor y de la mayor parte de los sentimiento relacionados con él que me han acompañado a lo largo de los años.
Es un ideal demasiado elevado lo sé, es una instantanea dificil de reproducir en el día a día, pero últimamente y cada vez con mayor frecuencia cuando suena el teléfono, es su imagen la que aparece en mi retina incitandome a soñar y a sonreir.
No se si alguien ha rodado alguna vez momentos tan bellos pero para mí, desde entonces, no hay nada como estar "encadenado".
Tras estas lineas......lo negaré todo.
;-)

Bueno...
Aquí estoy de nuevo tras un lapso demasiado largo de tiempo, me temo, y con las teclas temblando en igual medida de miedo y emoción.
No sé si me hubiese animado a volver sin el calor de mis dos buenas y blogeras amigas de la otra tarde y sin una buena dosis de angustia existencial de esa, que esta noche, destilo por todos y cada uno de mis maltrechos poros.
En fin, que os necesito al otro lado, necesito saber que pensais en mi y que me mirais. Tengo la confianza de que en unas horas, tal vez cuando ya sea de día me leereis y todo esto habrá merecido la pena.
Estas solo pretendian ser unas palabras para romper el hielo, escribir cualquier cosa ( como S. me dijo gintonic en mano) para desenredar los nudos de mi alma y de mis manos.
Los fantasmas vuelven a estar libres pero me siento, sorprendentemente, aliviada.
Gracias.

